*Pertenencia a un Amo que me odiaba*
Ylra sabía muy bien sus deberes como kajira, esa misma mañana después de servir el desayuno al libre, se apresuró a lavar todo fuera cerca del riachuelo que cruzaba la parte trasera del cilindro, Zaltar momentos antes de marcharse la había llamado y cogido unas cadenas y atado sus tobillos a los grilletes que había en cada extremo de la cadena de no menos de 30 cm, esto le permitía a la kajira andar pero no así huir, también ato a su cuello con cinco vueltas una fibra que demostraban que era una esclava.
La joven se había ido a asear el corral, en donde se guardaban los boskos, esto animales no le agradaba mucho pero alguien debí de hacerlo y de seguro no sería Zaltar.-
Cada tanto se secaba el sudor de la frente, el sol era implacable y el calor en esta época del año era de verdad abrazador, su cuerpo brillaba bajo los rayos solares, entrecerraba sus bellos ojos claros para ver a lo lejos cuando veía el polvo levantarse en la carretera que conducía hacia las murallas de la gran ciudad de Ar; lejos de la entrada principal se ubicaban varias cabañas pequeñas, donde residían mercaderes y otros habitantes que aun siendo ciudadanos de Ar preferían no permanecer detrás de muros de piedras ya que los hacía sentirse prisioneros dentro de su propio hogar.
El pasar de algunos guerreros sobre sus kailas llamaban su atención, uno que otro la saludaba.
-“Tal, muchacha, tienes la mejor seda que una esclava puede llevar”
Ylra era ya una verdadera esclava, este tipo de comentario la enorgullecían, su belleza era inigualable; pero aun así algunos hombres también la ignoraban, lo cual herían su ego.
Eran tiempos duros, La Gloriosa Ar, acababan de librar una batalla que acabo con muchas casa y habitantes; hombres y mujeres secuestrados, y hechos esclavos, kajiras robadas por los Tarnsmanes, era obvio el cruce de tantos carros hacia Ar estos días. Estaba reconstruyendo la ciudad.
Esa misma mañana Zaltar había decidido salir, ato al carro a sus preciadas bestias, dándole espacio a la kajira para que limpiara a sus anchas; ylra supuso que iría por provisiones dado el hecho de que esa mañana con los escasos víveres solo alcanzaban para dar de comer a un solo hombre un solo día, y hasta ahora bien recordaba que llevaba días sin probar aliento. ¿Por castigo de su amo? No lo sabía, supuso que su amo quizás jamás había tenido a una kajira en su cilindro. Pero recordó a la “salvaje joven” que dejaron a su cuidado y que por su culpa ahora ella pagaba un alto precio.-
Estaba cansada, ya a lo alto en el cielo se avistaba la enorme bola naranja que era el Lar Torvi, con sus implacables rayos quemando su piel, se acerco al cuenco que recién había llenado con agua fresca para los boskos se humedeció las manos y bebió un poco de agua… luego se lavo la cara ennegrecida por el polvo y el estiércol, su cuerpo entero estaba nuevamente sucio, pensó el lavarse antes de que el regresara.
Zaltar había ido lógicamente al mercado principal de la ciudad a reabastecerse de provisiones, y de pasada iría al cilindro del Kapplen. Pero antes paso a la casa del metalista un tipo musculoso que vestía el mandil de piel.-
Zaltar ocupo su asiento en el Consejo de los Capitanes de Ar; se anunciaba que estábamos próximos al final del primer período que sigue a En´Kara, así como en la mayoría de las ciudades de Gor, marca la llegada del Año Nuevo. En la cronología de Ar estábamos en el año 10. 120. Ya habían pasado unos siete meses goreanos desde que se librara la batalla en la que Zaltar había pedido a su esclava Arij, esa tarde en el circulo del consejo nadie se había opuesto al derecho de Zaltar de ocupar el asiento que correspondía a Conrrad Baxton, nadie incluso sus hombres se había puesto a sus órdenes.
-¡El consejo controlaba la estabilidad!. -Le grito un hombre a Kapplen, quien estaba furioso, ya estaba todo preparado para un contraataque y recuperar así los hombres y mujeres, pero mucho de ellos se oponía.
-¡Es imprescindible poseer un mínimo de cinco barcos para ser admitido Capitán!
Zaltar pensó que Conrrad no había sido un capitán importante, puesto que no disponía de una flota mayor a siete barcos, los cuales ahora le pertenecían a Zaltar. Los cinco barcos exigidos para formar parte del consejo, podían ser de los denominados “redondos”, con sus profundas bodegas para el transporte de mercancías, o los “largos”, barcos de guerra. Las dos clases de barcos son codiciadas, pero los “redondos” soporta aparejos más pesados, pero aun así Conrrad no era un pirata.
—¿Qué puedes decirme de la situación militar? —pregunto el hombre al oficial.
—¡Los hombres de Gannicus Leónidas se han retirado a sus posiciones!. ¡Han bajado la guardia, y aunque sus barcos están bien defendidos por sus hombres. Aún nos queda el elemento sorpresa en reserva. En caso de que salgan de la posición, tendrán que enfrentarse con nuestras espadas...!
-¡Para mí eso es suficiente, tenemos el elemento sorpresa! -Grito Kapplen
-No! -Espeto uno de los del alto magistrado.
-¡Pues le guste o no señor mi gente y yo iremos por nuestros hombres y mujeres capturados! -Kapplen se cruzo de brazos y los hombres comenzaron a vitorear y a aplaudir al parecer ya todo estaba dicho.-
¡Bagg! –exclamo uno de los que se oponían a salir a esa absurda guerra, tirándose hacia atrás, y recostándose de la enorme silla, en actitud derrotado, resignándose a no extender mas una discusión inútil e imposible de ganar.
Zaltar sonrió cuando Riojano Kapplen lo miro y le devolvió la sonrisa, y en dos zancadas se aproximo a él y colocándole su mano sobre su hombro le dijo:
-¿Vendrás y Lucharas de nuevo conmigo hermano?- Zaltar lo miro detenidamente y devolviéndole el gesto coloco el también su mano sobre el hombro de Kapplen y le respondió:
-Los goreanos tienen un dicho: «No preguntes a las piedras o a los árboles cómo vivir; no podrán decírtelo, pues carecen de lengua; no le preguntes al sabio cómo vivir, ya que, de saberlo, sabrá que no puede decírtelo. ¡Si aprendieras cómo vivir, no formules la pregunta; su respuesta no se halla en la pregunta, sino en la respuesta, que no reside en las palabras!». ¡A sí que no me preguntes si iré contigo a luchar, porque voy a hacerlo!
- ¡Entonces, "Que tu vista no te falle y que tu acero sea rápido", pero por ahora ven bebamos paga! Y juntos se marcharon a la taberna más cercana.
Zaltar se sentía con una extraña sensación, con sentimientos y emociones encontrados, estaban algo confusos y así siguió mientras se abría paso en el camino entre los árboles del bosque para llegar a las orillas del riachuelo donde tenía su cilindro, Había dejado a los hombres de Conrrad ahora a su cargo, en el campamento que formo Riojano, Deseaba estar solo durante el viaje. Ellos habrían de seguirlo al cabo de dos días.
Llevaría sus armas, incluso un gran arco, que había sido regalo de un viejo amigo de Ko- ro-ba. Tenía ganas de volver a ver a la deliciosa arij, la encantadora esclava que una vez fuera la hija libre del viejo medico a las afueras de Turia, y que ahora era suya. Hecha suya y marcada por el.
Pero ahora llevaba algo mas con él, metió su mano en su bolsa de piel y saco un hermoso collar labrado en el que mando a poner. ”Soy una muchacha de Zaltar Mescatos” y otro, era una banda simple de metal igualmente tallado con su nombre.
A lo lejos diviso su cilindro y como salía humo de la alta chimenea sin dudas la esclava estaría preparada para recibirlo.-
Zaltar bajo con dificultad del estribo de su carreta, grito a la esclava quien salió a su encuentro, el sonido de las cadenas al correr a cortos pasos le indico a el que se aproximaba, ylra se paro junto a él ya casi oscurecía por completo, él le dio a coger varias pesadas bolsas de piel con provisiones supuso, solo volteo a verla cuando ella llevo de regreso a la casa, y haciendo un enorme esfuerzo, toda la carga que él le coloco sobre sus brazos y hombros. Al mirarla marcharse, él se deleito con su bello trasero desnudo, se sonrió con picardía y mordió su labio inferior a pesar de todo ella era un esclava y un amo, su amo.
Zaltar, metió a los animales al corral y libero de sus arneses. Regreso a la casa en cuanto hubo terminado y cuando entro pudo percibir un delicioso aroma, “la muchacha había cocinado”.
Zaltar se lanzo sobre los mullidos cojines y enseguida escucho las cadenas atadas a los tobillos de ylra, esta se arrodillo a sus pies, como toda una esclava comenzó a besarlos y lamerlos, aun por encima de sus botas; mientras le murmuraba:
-Desea el amo que esta esclava le desvista? – su voz ronca y sensual hiso que Zaltar la mirara como un amo mira a una mujer, hizo una mueca y se encogió de hombros, a lo que ylra reacciono rápidamente.
Comenzó a despojarlo de sus vestiduras, el mantenía sus ojos momentáneamente cerrados, por ultimo cuando los abrió la esclava quitaba sus botas, el quedo completamente desnudo. Zaltar era consiente en todo momento de las pretensiones de ylra, ella era una esclava de placer, se le notaba en su manera de servir; reconoció a pesar de todo que la joven morena era hermosa y además su piel era tentadora, y cuando ella se encontraba acomodando a un costado, los ropajes de Zaltar este la cogió de los cabellos y la atrajo hacia sí, de un tirón, haciéndola caer sobre sus rodillas, la miro a los ojos; la luz de las lámparas de aceite de Tharlarion le iluminaron su hermoso rostro, y fue cuando el pudo verse reflejado en sus bellos ojos claro, emitió un sonido desde su garganta, más bien una especie de gruñido, justo antes de presionar sus labios contra los de ella en un duro y cruel beso.
Ylra poso su delicadas manos sobre el pecho denudo de su amo, sintiendo bajo sus dedos cada fibra, cada musculo tensado a causa de la tensión que se produjo entre ellos, el beso fue dolorosamente placentero, ella sentía el sabor de la sangre, de su propia sangre cuando lamió sus labios al separarse de ella; él sin duda la reclamaría esa noche, el corazón de la kajira latió acelerado, su naturaleza como hembra la traicionaba, aun siendo de la tierra las consecuencias de vivir bajo el dominio de un hombre la hacían someterse a los caprichos de cada uno de ellos, y su condición de esclava la hacía sentirse mucho más libre, mucho más bella.-
Zaltar la obligó a mantenerse quieta con una orden, ylra protestó en vano, su cuerpo le reclamaba, ella ansiaba las caricias de un hombre Goreano, el podía sentir el fuego arder dentro de la pequeña esclava, como temblaba de deseo bajo sus brazos.
-¡Usame amo! – le rogó, el, la tumbo sobre su espalda, y con una mano aun sujetaba su cabello detrás de su nuca, echándola hacia atrás la cabeza y exponiendo su bello cuello, ahora desprovisto de un collar; tan solo llevaba las cinco vueltas de fibra para atar. Se sentó a arcadas sobre ella, se separo así, para mirarla, sujeto entre sus dedos índice y pulgar, uno de sus erectos pezones lo que ella reaccionaba, a ese delicioso placer; arqueando su espalda y presionando su pecho sensible contra su mano, el volvió a apretarlo, esta vez haciéndole daño, a lo que ylra gimió con fuerzas, se retorcía bajo las manos de su amo, ella intento coger su antebrazo para detenerlo, fue un acto involuntario, Zaltar exasperado volvió a gruñir no deseaba q ella se moviera y menos que le impidiera divertirse con su esclava.
-¡Si vuelves a moverte bestia te atare de los tobillos y dejare atada de cabeza en el árbol que está afuera!
-¡Oh, no amo, por favor, obedeceré, lo haré! –dijo entre sollozos la muchacha temblando de miedo al ver sus ojos verdes ahora casi oscuros por lo dilatado de sus pupilas; eso y el fuerte olor a paga que sintió cuando la beso le indicaron a ylra q su amo estaba bastante bebido, pero no lo suficiente para no cumplir su amenaza.
-¡Bien sube tus brazos, muéstrame tus muñecas! –ylra obedeció y cruzo sus muñecas frente él, el se estiro y cogió de su cuello la fibra que puso esa mañana a modo de collar, y ato sus muñecas fuertemente, la tomo entre sus manos y las puso por encima de su cabeza, en todo momento no dejaba de mirar los ojos de la muchacha, quien con los ojos nublados por la pasión jadeaba entrecortadamente.-
-¡Ahora no te muevas o te azotare y luego te atare al árbol de los tobillos! –Zaltar coloco sus manos a cada lado de la cabeza de ylra y con una rodilla le separo las piernas un poco para luego ordenarle.
-¡Ábrete lo mas que puedas! – ella obedeció con un gemido, Zaltar sin contemplación la penetro violentamente, a lo que ylra grito, pero para callar su deliciosa agonía se mordió el labio inferior ya lastimado, volviendo a sentir el salado sabor de su sangre. Su amo la uso bien esa noche, beso cada centímetro de piel, se deleito con oír y sentir su pesada respiración entre jadeos y susurro incoherentes, ella juraría que en más de una ocasión lo escucho gemir y entre suspiros nombrar a alguien pero ella misma no pudo descifrar sus palabras ya bastante tenía con las exquisitas sensaciones que él le hacía sentir bajo su pesado cuerpo. El la uso, no una sino tantas veces, como deseo, hasta haberse saciado.
El dolor de recordar que bajo su cuerpo no poseía a su bella esclava arij lo obligo a ser un verdadero y justo amo.
El dolor de recordar que bajo su cuerpo no poseía a su bella esclava arij lo obligo a ser un verdadero y justo amo.
El peor castigo de la joven esclava, no fue ser violada por este hombre, sino que él no le permitió en ningún momento saciar sus deseos y apagar del todo su fuego interior de esclava. Zaltar termino de usar a la esclava y se levanto tomándola de los cabellos y arrastrándola la llevo de nuevo a la jaula que estaba en la alacena detrás de la cocina, el se movió con sigilo a pesar de la oscuridad conocía bien su propia casa, ella no corrió con la misma suerte, a tropezones llego y en mas de una ocasión se golpeo al caer de bruces, llevada así y de manos y pies atados no le fue nada fácil el trayecto, ella no estaba aun habituada al lugar y menos a la poca luz.
Para cuando él la dejó hecha todo un mar de nervios y sensaciones y hubiera saciado su deseo de hombre libre, ya era muy entrada la noche, tanto así que las lámparas se habían consumido del todo. Ylra pudo percibir a un costado de si, a su amo respirando agitadamente a sentir como su respiración y palpitar del corazón de Zaltar se calmaron, ella acarició su desnudo pecho con dedos trémulos implorando las atenciones su amo.
-¡Amo! Esta esclava le ha complacido?- él, la miro un largo momento y fue entonces cuando furioso se levantó y la cogió del pelo y llevó a la cocina.-
Escucho el sonar de las llaves y el clic del candado al abrir la jaula, sin decir palabra la empujo dentro con un pie y encerró con llave.
-¡Amo, noooo, amo, por favor no me dejes! – la joven comenzó a sollozar estiro sus manos aun atadas entre los barrotes para alcanzarlo pero todo intento fue en vano.-
-¿Esta esclava no te complació, mi amo? ¡Amooo!- Zaltar giro la llave y a través de la luz de una de las lunas que se coló por la alta ventana pudo ver su rostro, y si no hubiera sido por sus propias lágrimas que le nublaban su vista hubiera jurado que vio lágrimas en los ojos de este Goreano.-
Zaltar regreso a lugar donde había poseído a la hermosa ylra se tiro de nuevo sobre los cojines y cubrió con sus manos su rostro, y lloro amargamente por la pérdida de su esclava, habían pasado seis largos meses, pero se había jurado recuperarla a toda costa. Se dejo caer sobre los cojines y en el acto de sus pertenecías callo el bolso de piel a un costado y salió de él, un aro que había mandado a fabricar con el metalista en Ar, se estiro y cogió entre sus dedos, era una simple banda de metal para ylra y el otro un hermoso collar con filigranas grabados para su preciosa arij, la cual pronto volvería a tener a su lado; entre sus brazos, bajo sus pieles, con ese pensamiento y mirando atreves de las ventana las tres hermosas lunas Goreanas se quedo dormido.
Continuará....



Eres increible, a cada dia me asombras mas con tus escritos.... ¿Que será lo siguiente??, ya me tienes impaciente.
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