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lunes, 29 de febrero de 2016

Ker The Lydius -Capitulo XIII-

Zaltar Mercatos, Mercader de Ar


-Oh, amo.. “esta” …se siente muy ..muy …maaal! -y arcadas tras arcadas la pobre kajira no salió de detrás de la tina donde se mantenía oculta; antes de salir vestido como Ker me detuve cerca de ella, al verla allí y notar que permanecía atada justo donde la deje la noche anterior, levante la cadena que colgaba del collar amarrado a su cuello; la anilla era de hierro, de eslabones bien ajustados y pesados, no tenían nada de especial; supuse que era lo habitual para las “castas bajas” que apenas pudiesen pagar una habitación en este pueblo. La chica yacía sobre su cuerpo  tumbada de lado hecha casi un ovillo, la cadena terminaba justo debajo de su espeso cabello rojizo y ahora algo desaliñado; me sonreí y sentí feliz a pesar de lo mal que lo puede estar pasando la pobre muchacha. Pero al menos yo no sería descubierta aun. ¿Y cómo dijo que era su nombre? ¿Is-ky-a, Iskya?, me encogí de hombros sin darle mayor importancia y salí de allí; al dejar caer la cadena que aun sostenía, esta hizo un sonido metálico muy lúgubre dentro de la silenciosa habitación, lo que hizo que se me erizara la piel, me gire la volví a mirar.

-¿No me gustaría estar en su lugar, NUNCA!*pensé.

Había logrado hacer que la kajira bebiera por completo la botella de paga, aunque en más de una ocasión, ella intento subirse a mi regazo en busca de algún contacto sobre su piel, le evitaba a toda costa ordenándose alguna que otra cosa por hacer, no fue difícil, la chica no era nada reacia a beber y así finalmente termino por emborracharse,  al parecer ya tenía bastante  experiencia con la bebida, cosa que no sería de extrañar ya que las esclavas de Puerto Kar eran famosas por su resistencia a demás de muchas otras cualidades. También se caracterizaban por ser una ciudad llena de comerciantes y mercaderes, y más que por sus bellas y exquisitas esclavas, era el escondite perfecto de Ladrones y demás traficantes.

En el muelle aun no se avistaban ni un urt, y eso que los canales estaban llenos de desperdicios y los puestos del mercado siempre dejaban restos de frutas y verduras que estuvieran en mal estado o en total descomposición.

Abandone la habitación, y baje las escaleras y Salí a la calle. Estaba sola. Mire el cielo y comprobé que faltaría más o menos medio ahn para que el Torvis saliera y comenzara a calentar el muelle. Deambule entonces por la estrecha acera bordeando el canal. Conté con el tiempo suficiente, después de ir temprano a asearme en el poso que había en el centro de la posada,  pase por algo para comer, y de paso algo para la pobre kajira, a la cual encontré en el mismo lugar le sacudí con un pie en su cadera para despertarla.   Le arroje una bolsa con algo de sobras y llene un cuenco con agua fresca para calmar su sed. Ya tendría la pobre que limpiar todo el desastre y lio en el que se metió por su lascivo comportamiento. Le desate de la argolla, liberándola para que al terminar sus deberes se marchara donde su amo.

-¿Os he complacido, Amo?- Pregunto suplicante, mientras se acurrucaba en la entre la pared y la gran tina de la habitación. La mire con seriedad.

-Sí, me has complacido, y dile a tu amo que Ker The Lydius quedo muy complacido con su esclava! – me miro con asombro, y volvió a preguntar.

-¿Te ha complacido Iskya? ¿Está el amo contento con Iskya? -susurro mirándome, como quien no creía mis palabras o dudaba de las suyas; intentando ocultar mi diversión, me  girare y dándole la espalda le respondí.

- ¡Si, estoy contento con… Iskya, ahora come y limpia todo esta habitación.  Ah! y no olvides decir a tu amo lo mucho que me has complacido!

-¡Si, amo. *sonrió* - ¡Así lo haré!- y cerrando de un portazo salí de nuevo con rumbo al muelle.

Al pasar por el, me dirigí rumbo a donde se encontraba la tripulación de Aron Thorr, pero algo llamo mi atención, en aquel lugar, de donde colgaba un enorme letrero con el nombre tallado sobre un enorme madero que decía en letras Goreanas  “Herrería”, allí pude ver a un Libre, una joven muchacha, y al que sin dudas fuera el Herrero del pueblo;  por primera vez presenciaría como seria marcada una kajira.

La chica permanecía sobre un poste de madera firmemente atada de pies y manos, el herrero llevaba  un grueso guante de piel, con el que retirara una barra de  hierro, el cual sin dudas  permaneció durante largo rato sobre las brazas ardientes,  aquel primer vistazo fue con aspecto interrogante, no supe de que se trataba hasta que vi la dirección que tomaba el hombre con la barra de hierro, solo alcance a ver que en la punta había una especia de letra, algún garabato extraño, nunca le había visto antes, estaba al rojo vivo, en tonalidades amarillas, naranjas y azules; mire hipnotizada  al alto y basto herrero dirigirse hacia la pobre muchacha, quien se retorcía sin emitir ruido solo sollozaba y gemía con voz apagada o sofocada por algo o alguien.  

La muchacha estaba de espaldas a su amo, supuse que este la sujetaba del cabello o algo así, mis ojos volvieron instintivamente a la mano del herrero, cuando le vi pegar la barra en la pierna izquierda de la chica y enseguida esta sintió el metal clavarse en su piel, estando al rojo vivo, solo pude oír el sonido crepitar  de la piel chamuscándose, el cual fue espeluznante, y más aun el grito que la joven emitió, tras haberse liberado de quien le mantenía amordazada, pude oír al otro libre maldecir y jurar con voz roca y  dolorosa, se me erizo la piel por completo, no me di cuenta, que durante todo el tiempo estuve aguantando la respiración, no hasta que me sentí desfallecer, y conseguí apoyarme de uno de los barriles cerca, a decir verdad a escasos pasos de allí, fue cuando al tomar una bocanada de aliento que percibí el hedor a carne quemada,  aquello revolvió mi estomago, y enseguida note como una fuertes nauseas se agolpaban en mi garganta y justo al girarme para salir corriendo de allí me tropecé con una inmensa masa que me impidió correr, por lo que caí de culo sobre la empedrada calle, por in inhs olvide mi malestar para dar paso a una furiosa sensación se enojo  por la torpeza del hombre con quien había tropezado, al alzar la vista mi malestar regreso, aquel era el hombre a quien había visto la noche anterior, de cabello largo y espesa barba, su aspecto era en verdad deplorable, y no digamos de so olor,  no pude más me levante y gire y  a solo unos pasos  apenas llegue y cayendo de rodillas, vomite en las negras aguas del canal. Abajo se escuchaban los movimientos de los urt.

-¿Te encuentras bien Muchacho? –pregunto el hombre barbudo. Sacudí la cabeza, enseguida tome aire fresco, el aroma a mar inundó mis pulmones y calmo mis nauseas.

Jajaja, sin dudas es tu primera visita a Puerto Kar! - dijo con voz profunda y pastosa. Le mire mientras intentaba saber donde había oído esa voz. El hombre se giro a medias, y extendiendo una mano sobre mi hombro se presento.

-  ¡Mi nombre es Zaltar Mescatos, Mercader de Ar y tú? –me miro, fue entonces cuando mire sus ojos debajo de tanto cabello y barba, era él, el libre de hermoso ojos de un verde tan intenso y profundo como las aguas del Thassa. No aguante mas y volví a vomitar. Para mi mala suerte, este era el mismo libre a quien había robado en Puerto Lydius, y por alguna extraña razón no me había reconocido hasta ahora. Intente ponerme en pie, pero torpemente no pude, así que en seguida sentí unos fuertes brazos, quienes me ayudaron a hacerlo sin ningún esfuerzo; una vez así,  girándome le enfrente.

- ¡No, es solo algo que comí! –hice una mueca de desagrado ante su aspecto. El se miro y alzando los brazos a los costados. Se rió a carcajadas.


- ¡Jajajajaja, Sí, no es mi mejor momento, pero amigo si me dice donde puedo hospedarme conseguiré algo de comer y poder asearme, te estaré eternamente agradecido. Vengo de Puerto Lydius y aunque no recuerdo como he perdido mi mercancía se que pronto me recuperare.- Enseguida le mira, ¿No recuerda eh? ¿Quizás no esté del todo perdido?

Continuara...

martes, 16 de febrero de 2016

El regreso, el pasado llega a Puerto Kar (capitulo XII)

Ker The Lydius


      Pasaron varios días desde que Aron Thorr contratara los servicios del primer espada y  también los de el pequeño Ker, a este último, le toco la pero parte; desde caletear mercancía hasta buscar mandados de los grandes capitanes y almirantes del gran Tarn Negro, que ironía no es hasta entonces que Ker se da cuenta que en este mismo barco fue en donde el mismo viajo desde Lydius hasta aquí, fue una verdadera lástima que la persona que buscaba no estuvo en ese viaje se hubiera evitado tantos líos, aunqué considerándolo mejor no hubiera podido lidiar con su secreto, a este hombre se le veía que para nada  era alguien que por ninguna razón se le doblara la voluntad ante una mujer, mucho menos perdonarle tal osadía; eso sin considerar el hecho de la falta tan grande por la que sería culpada si se llegase a saber de que ella es en realidad una mujer disfrazada de libre.

      Una mañana cuando el brillante Torvis permanecía aun nublado y  muy calmas las aguas, que a las cercanías de los muelles de puerto Kar, arribaba una nueva nave, al parecer provenía de lejanas tierras, no era para nada como una de esa naves que ocupaban grandes e importantes mercancías e imponentes y ni mucho menos de las que transportaban a libres muy adinerados, ni siquiera de esos que solo traían cadenas enteras de esclavas,  a decir verdad era más un carguero que un barco para tripulantes; descendiendo por la borda junta a un puñado de sucias urt, echando improperios y jurando por lo bajo desciende un hombre algo desgarbado y muy sucio, llevaba una barba y el pelo muy desordenado, sin miramientos alzo el brazo ocultando su visión de los rayos del Torvis que recién comenzaba asomarse tras las nubes ahora disipadas por la leve brisa marina, sus ojos verdes brillaban bajo la luz, su rostro algo cansado y con ojeras revelaban el mal viaje que este hombre había tenido durante quien sabe cuántas lunas, aunque era un hombre alto, y fuerte se veía que en sus mejores momentos tenía un par de kilos de más y que por consiguiente en sus flojas vestimentas se notaba que en verdad había pasado muy mala racha, dejo caer al muelle su saco de piel repleto y pesado, a su alrededor comenzaban a descender los esclavos con barriles a cuestas y costales de fruta y verduras frescas con dirección al mercado de la ciudad.

-¡Maldita alimaña, deja que te encuentre! Aagg..!!–y colocándose sobre sus rodillas  volcó todo el contenido de su estómago en las sucias aguas del canal de Puerto Kar. El era Zaltar Mescatos, Mercader de  la Gloriosa Ar.

      Esa misma mañana Ker permanecía aun dormido, cuando algo le sobresalto, y con el corazón en la boca, se sintió extraña, se incorporo sobre las pieles y se paso una mano por su corto cabello, miro hacia la ventana alta de la posada y observo que ya los rayos comenzaban a teñir la habitación de ese tono ambarino que pronto se haría tan cálido con los días en esta ciudad, había tenido un mal sueño, se rio por lo bajo mientras se levantaba y dirigía hacia la cómoda donde guardaba  sus cosa, había sido un mal sueño, sin dudas un horrible y pesado mal sueño.
No, él no podría estar en Puerto Kar, jajaja! seria algo ridículo!.uffg ya desperté y todo fue solo eso una pesadilla!- se levantó del todo y fue a baño.

      Se vistió ya que pronto Himilse pasaría por él para que juntos fueran al muelle a comenzar un nuevo día de trabajo, Ker estaba cada vez más acostumbrado a el esfuerzo que debía de realizar a diario algo ilógico para una mujer pero como nadie sabía de ellos, solo se limitaban a decir que era muy debilucho para el puesto y una vez mas era víctima de burlas y malas jugadas, pero el chico le había caído en gracias al capitán Aron y más aun contaban con la protección de  Himilse a quienes muchos le temían. Mientras se encontraban en la entrada de la posada Ker volvió a sentir un mal presentimiento, sintió como se le erizaban los pelos de la nuca, y sacudiendo su cabeza aparto cualquier mal pensamiento, había tenido en su habitación, ahora más modesta y colocada en la parte baja de la posada ya que por su ganancia era mejor pagar menos para seguir ahorrando para su beneficio propio. Juntos cruzaron el muelle, cuando si notarlo pasaron junto al forastero quien había recién bajado del barco.

-Hey! Mira pequeño has visto? Tal parece que ha llegado un asqueroso barco, y por la insignia..! Dice mientras levanta una mano para tapar los rayos del Torvis y ver mejor la bandera que ondea en el mástil del barco que recién arribo a tempranas horas.

- ¡Si.. Sin dudas es un Barco de Lydius!

      Ker le miro boquiabierta, y su rostro palideció de inmediata, no podía ser cierto sus ojos enormes miraban a Himilse, sin poder dar crédito a lo q este decía, de repente él le mira y elevando una ceja le dice:

-¿Y a ti que mosca te pico?, vamos sin dudas no has comida ja, …no me extrañaría con esa miseria que ganas, ven muchacho yo te invito!. -Ker es sacado de su estupor cuando Himilse le rodea con un brazo su escuálido hombro y lo encamina hacia el mercado por algo para comer. Ya en el bar, ambos se sientas y piden a las hermosas esclavas que sonrientes se acercan para tomar sus pedidos y por qué no un buen agarrón de nalgas. Ya se encontraban servidos... Y Himilse comenzaba a contar sus grande historias ...

Te lo juro.. pequeño …Kazrak de Puerto Kar “era” un excelente espadachín, pero a  los pocos ehns  yo ya  sabía que lo vencería… jajaja, se le veía el rostro pálido debajo del casco, mientras trataba de parar mis violentos ataques!.- y atragantándose de vulo, balbuceaba escupiendo trozos de carne que con desagrado miraba caer sonreí el plato, entre tantos, con la otra mano limpiaba el plato con un trozo de miga de pan, para después de tragar seguir narrando sus hazañas que para Ker eran aburridisimas, sin contar el hecho de que quizás la mitad eran puras mentiras. Ya que eran bien conoció las andanzas de ese tal Kazrak y sabia bien que el único libre que le había llegado a vencer era su hermano de espada Tarl de Bristol, pero no quise opacar su ilusionada historia ya que en el fondo Himilse era un buen tipo y  le hacia reír con sus ocurrencias.

 – ¡Sí, sí ..En esa oportunidad, …retrocedí y bajé la punta de la espada hasta el suelo, señal de gracia, ya sabes, de manera simbólica, o en caso de que quisiera interrumpir la lucha… Pero esto pareció enardecerlo aún Más, puesto que retomó el ataque con furia redoblada.

-...Y por último, después de un encuentro particularmente violento, logré clavar mi espada en…! - Ker en ese momento dejo lo que hacía para mirarle a los ojos con una ceja levantada en señal, de que tal Azaña le parecía insólita, puso sus ojos en blanco y enseguida los distrajo una sombra que oscureció gran parte de la mesa donde estában sentados. Era el Capitán Aron Thorr.

- ¡Saludos Libres!, espero que estén esta mañana Listos, creo que tengo un trabajo muy especial para ambos.! – Miro con expresión divertida a  Himilse y giro su expresión seria hacia Ker frunciendo el ceño.

–¡Así que, si  ya terminaron de recrearse, síganme al muelle! -Diciendo esto, Himilse sonrío y terminando su copa de paga de un golpe, tiro del abrigo de Ker quien se estaba llevando a la boca un vaso de agua la cual de le escurrió de los labios manchando lo todo,  apurandole a levantarse de un solo golpe, cosa que no le costó mucho, debido a lo pequeño que era, apenas si le dio tiempo de coger su saco y seguirles a tropezones...
*¡Maldición por qué no comí mas, en vez de oír asombrada sus tontas historias!*

Una vez en el muelle el capitán se recuesta de uno de los postes que servía para atar los grandes navíos al muelle, Himilse lo imito y sacando su Pipa de kanda la encendió y Aron hizo lo propio, a él se le había acercado una hermosa pelirroja, alta de generosas curvas y labio rojos como la sangre, vestía con hermosas sedas, por un inhs sentí una punzada de envidia al verla tan femenina que irradiaba sensualidad pura, el tonto de Himilse no dejaba de mirarla, en cambio Aron le miro a el y haciendole una señal a una libre quien pasaba por el muelle, la cual llevaba una cesta tejida con algunas ramas dentro y la cual despedía cierto olor agradable.

Hey tu yerbera... Tienes  pipa de kanda?- La joven bien ataviada con ropajes vaporosos se acerco y con el rostro oculto tras un espeso velo achico sus hermoso ojos, supuse que sonreí bajo el velo.
-¡Así es capitán, de que calidad le desea? –le mueve las pestañas de una manera que si no fuera porque no estaba segura diría que le estaba coqueteando al alto moreno, me encogí de hombros pero un bufido desde el suelo capto mi atención, ¡valla no solo yo pensaba eso! *la kajira pelirroja le miraba con mal disimulado odio en los ojos;  hasta que su mirada se cruzo con la mía, ruborizándose  enseguida por lo que de inmediato bajo la cabeza humillada.

La mejor, Yerbera, mi tripulación siempre obtiene lo mejor!- la mujer le alarga una pesada pipa de kanda, y Aron con un gesto de la cabeza señala al joven muchacho.
-¡No es para mí, es para el muchacho!- Ker se sobresalto al oír eso y enseguida palidecio, recibo de manos de la joven la pipa, y enseguida estuvo Himilse a su lado con fuego en una varita aguardando me sé la llevara a la boca, miro la pipa luego a Himilse, quien deja salir un espeso humo blanco el cual fue a  darle directo a los ojos,  el desagradable olor se le mete por la nariz y enseguida tuvo la vista nublada por las lagrimas pero aun así se llevo la pipa a los labios y aspiro fuerte para encender la pipa… acto seguido casi volteo el estomago con los pocos alimente que recién había ingerido, pero intento reponerse, después de el exceso de tos que le provocó el tragarse el humo sin expulsarlo, la joven Yerbera le miro divertida y la kajira  se burló por lo bajo de el, ocultando sus labios bajo su mano pero el mover de sus hombros la delataban.

Ker la miro enojado y luego a Aron cuya mirada era impávida y seria. Himilse por el contrario mantenia una sonrisa retorcida intentando contener las carcajadas. No podía avergonzar más al joven muchacho de lo que ya estaba.

-¡Bien  y estos son todos mis navíos los cuales estarán bajo mi mando la mayor parte del tiempo, salvo que necesite otorgarle a alguno de mis almirantes lo navegue entre las aguas del Tassa, necesito agrandar mis comercios la fortuna que pretendo obtener de cada uno de ellos me hará cada vez más poderoso! -Mira a Himilse quien tiene un brillo peculiar en sus ojos. 
Ker intentaba enfocar bien  la vista y el oido... Manteniendo la pipa tan alejada de se como le es posible pero a cada momento ambos Libres se giran y me enfrenta mientras comentan cada uno,  sus grandes asañas… y así pasaban pasado la mayor parte del tiempo antes de zarpar, hasta que Aron decide que es tiempo de ir a por una botella de paga. Ker no se lo puede creer, Pone los ojos en blanco:

-¡Lo que faltaba volver a emborracharme?,-penso- ¡Veré como me libro de esta!. -Miro a la Pelirroja quien no deja de mirarle desde que habían llegado, insistentemente con deseo. !Oh pobre!, si supiera que no soy un hombre, tremenda decepción que se llevaría! -Le miro y enseguida la Kajira mal interpreto  la mirada mustrando como se le teñían sus mejillas de rojo un rojo intenso.
Ya en la taberna, Ker se ento justo entre Humilde y Aron, evinatndo así que la pesada Kajira se le acurrucarse junto a él.
- ¡Tabernero, traenos una botella de tu mejor pa ga! -Ordeno una vez que entraron a la taberna del muelle, los hombres en un rincón alzaban sus copas y vitorean una consigna, alusiva a su capitán, Ker al entrar iba siempre detrás de Himilse quien se siente grande estando y trabajando ahora  junto a Aron Thorr. *Sucio lame-botas* -penso Ker, tras él. Juntos nos dirigimos hacia el centro de la taberna y nos sentamos con las piernas cruzadas en una pequeña mesa, enseguida se acercan dos kajiras vestidas con sedas traslucidas y de colores vibrantes, Ker se ruborizo al contemplar que estában casi o mejor dicho completamente desnudas y una de ellas se exponia junto a mí. La pelirroja de Aron se acurruca a su lado intentando captar su atención pero este la ignoraba en todo momento aun y a pesar de ser incluso más hermosa que las de esta taberna.-

En acaloradas discusiones de quien es más valiente y más poderoso, Aron y Himilse ya llevan tres botellas de pa ga, yo por el contrario Ker había  mantenido s copa casi del mismo modo, la pelirroja cada vez estába más cerca de el, en vista de que habia dejado sus fallidos  intentos por atraer la atención de su Amo, Ker la miro y le ofrezcio paga, sabe bien que a las Kajira les gusta complacer a sus amos aún y con tan amarga bebida, pero ella con una sonrisa asiente, así que sin pensarlo se la doy a beber de mi copa así no tener que beberla, cada vez que Himilse la vuelve a llenar.

            En un momento ya la pobre muchacha estaba tan bebida que casi la tengo encima intentando tocarme descaradamente a lo que Aron intuye que le estoy provocando, por lo que una estruendosa carcajada me sorprende y enseguida coge a la kajira por el pelo la atrae a su cuerpo para darle un fuerte beso que casi la deja sin aliento, al igual que a a mi, quien dejo de respirar por unos inhs, al ver como la muchacha es besada con tal intensidad y pasión, que inconscientemente me paso la lengua por los labios humedeciendolos,  hasta ver q la suelta y la empuja hacia mi tan de golpe que casi no puedo sostenerla para no caer ambas a un lado, le miro a él y luego a la chica en mis brazos quien al parecer está deseosa de ser…tocada??!! Frunzo el ceño y miro la cara sonriente por primera vez de Aron.

-¡Tómala Muchacho úsala, es mi regalo de bienvenida a PUERTO KAR! Grita* y tras lo dicho los hombres en la taberna todos incluyendo a Himilse grita en coro.

-“PUERTO KAR”- Himilse me mira feliz con una sonrisa de oreja a oreja y golpeándome en el hombro ríe escandalosamente y grita..
-¡Vamos muchacho.. Sin dudas esta noche dejaras de ser una linda Florecita,- Me guiña un ojo y le miro,  palidezco temiendo que supiera algo. Luego me calmo y suspiro aliviada* -…Para ser todo un hombres! – Todos ríen ante lo dicho y enfadado me levanto cojo una botella que recién trae una kajira y le hago una seña a la pelirroja la cual se le ve feliz de tanto esperar, pongo mis ojos en blanco mientras salgo por la puerta rumbo a la posada y a mi habitación.

                 Todos detrás de mi vitorean y ríen encantados a mis expensas. Ya veré como me las apaño para salir de esta mira a la pobre chica quien se tropieza un par de veces al bajar los escalones de la taberna rumbo a la calle, allí me tropiezo con una hombre mal vestido y de cabello largo y enmarañado, su  cara está poblada de una espesa barba, pero por la tenue luz de los faros de aceite de Tharlarion no me fije bien en las facciones de su rostro y supongo que el menos el mío, mas sin embargo si mira las generosas curvas de la kajira y masculla  entre dientes sus mejores deseo para la kajira.

- ¡Creo que llevas demasiada tela par mis gusto,* se ríe entre dientes y dice mas fuerte y claro.
- Sirve con fuego y pasión  kajira!- por un memento esa voz me hizo recordar algo… un escalofríos recorrió mi espina dorsal, pero enseguida sacudí esos pensamientos y me dirigí a mi habitación.
-¡Vamos tonta kajira, date prisa!

Continuara…



sábado, 26 de diciembre de 2015

La Historia de Ker The Lydius (Capitulo 11)


Trabajare para uno de los  Capitanes de Puerto Kar



      Pasaron los días y en Puerto Kar las nuevas caras para Ker eran cada vez más habituales, volvió a encontrarse un par de veces con su amigo Himilse Ioerbeles quien no desaprovechaba las oportunidades para ponerlo siempre en apuros; Ker, siempre con mala cara, ponía sus ojos en blanco cada vez que era burla del enorme y basto libre, pero al fin y al cabo el seria alguien con quien podría contar, si se encontraba en algún apuro de mayor magnitud.

      Una tarde, se encontraban ambos en el puerto, Ker con su típica postura intentando siempre imitar los movimientos y gestos de los hombres rudos del muelle, y Himilse relajado con su pipa de kanda perfumando el ambiente, cada vez que este encendía la pipa, hacia que el ave siempre volara lejos de su hombro a posarse sobre el hombro de Ker o sobre alguna estaca que servían para atascar las grandes navíos apostados en la orilla del puerto. Al parecer el aves estaba de acuerdo con Ker, “el kanda era desagradable”.

-¡Te Apuesto pequeño Ker, a que no eres capaz de darle a ese cartel de allá!- le dijo Himilse mientras apuntaba con la pipa el lugar donde quería que Ker clavar su flecha. Este se había jactado de hablarle de las miles y miles de aventura que se había hecho al apostar con campesinos a que era el mejor Arquero de Lydius, Ker le miro de forma retorcida y levantándose del barril en donde estaba sentado cayó al suelo del muelle, el cual tembló bajo su peso, esta se ajusto el cinto y saco su arco el cual colgaba siempre de su hombro izquierdo y con su mano derecha saco una afilada flecha de su carcaj. Pero justo en ese momento miro pasar a una joven y desgarbada muchacha.

-¿Cuánto me darías si le doy a esa kajira mientras sostiene una Larma sobre su cabeza? –le miro con una sonrisa malévola, traviesa, casi infantil, mientras sacaba de su bolsa una fruta roja y casi oval que la mostraba a este mientras la hacía saltar entres sus pequeños dedos. Himilse se sonrió y enseguida capto la atención de la joven muchacha con un chasquido de sus dedos;  la joven les miro y corrió asustada hacia los pies del libre cayendo de rodillas, y muslos separados dejando así muestra de su ferviente disposición hacia los libres, Ker bufo por lo bajo al ver como esas tontas bestias se rebajaban como animales ante los hombre, sintió repulsión hacia la pobre e infeliz kajira.

-¿Pequeña cómo te llama tu amo? – Le pregunto Himilse mientras le sostenía de la barbilla alzando su cabeza para descubrir bajo esa maraña de cabellos cobrizo unos bellísimos ojos verdes.

Kandra, si al amo le gusta!-volvió a mirar al suelo justo donde estaba sus pies. Humilde pudo meter sus toscos dedos por entre la maraña de pelo, y ver así el collar de la joven, rosando co. Sus dedos la pieza de metal y girarla para leer su contenido, y comprobar que sin dudas era una esclava de sexo, de las que sus amos mandan a buscar clientes a los muelles y así atraerlos al bar para que gasten en vino y placeres.

-¡Bien kandra, me parece bien a ti no Ker?- Miro al joven quien fastidiado se encogió de hombros a la vez que murmuraba algo. -¡Toma esto y…!- mientras apuntaba el lugar hacia donde él quería que ella se dirigiera, lo que puso en alerta a la joven quien giro y miro en una una dirección justo detrás de ella.

- ¿Vez aquel cartel de allá? Bien párate allá, ...si allá! –le dijo al ver que la niña se sorprendía de ver la distancia a donde la enviaba el Libre y más raro aun con una fruta de larma.

-Bien, sostén esto sobre tu cabeza y ten cuidado de no poner tus dedos atravesado! -Le dice guiñando un ojo. La joven no protesto solo se limito a ver a Ker quien tenía el arco y la flecha montado para hacer un tiro, la chica palideció temiendo lo inevitable, comenzó a negarse pero Ker le miro con odio y le dijo al verla dudando.

-¡Oh..oh no, noo no, no amos por favor esta esclava es muy valiosa para su amo, el pagara por mí, si he hecho algo malo el pagara, por favor amos! –les miraba aterrorizada.

-¡Grrrr, no seas tonta Muchacha, no te pasar nada!,- le dijo Ker mientras volvía a montar su flecha quien se había salido, y claro le estaba colmando la paciencia los quejidos de la joven esclava. La joven se postro a sus pies dejando caer la larma y besandolos suplicantes. Ker volvió a bufar se agacho y la cogió por los cabellos obligándola a mirarle.

-¡Obedeces o te juro por los RRSS  que clavare esta flecha en un lugar más blando que esa fruta, así que recógela y haz lo que se te ordeno! –La soltó, la joven no dijo más, cogió la larma del suelo limpio sus lágrimas y haciendo un mohín se giro y corrió al lugar donde le había indicado Himilse quien no dejaba de reírse durante todo el lio, aplaudió golpeándose el hombro izquierdo, feliz y divertido mientras mantenía su pipa ladeada en la boca.

-¡Jajajaja mas te vale jovencito no fallar o la verdad si esa eslava es lo que ella dice ser para su amo, creo que te veras en serios problemas, jajaja! -Ker se encogió de hombros, seguro de sus habilidades, en realidad ella era orgulloso y hábil desde muy pequeña en el arte de saber manejar el arco, y las flechas, jamás perdia una apuesta. Mira a la joven parada bajo el cartel a lo lejos del muelle y cuando vio la fruta en alto este apunto y con una destreza inigualable tenso el nailon de su arco dejando sus músculos tensos por calcular la velocidad con que sería lanzada la pequeña flecha, por el rabillo del ojo pudo ver a Himilse entrecerrar sus ojos a modo de perderse con la vista en la distancia.La pobre Kajira no paraba de temblar solo colocó la fruta sobre su cabeza y cubrió su rostro con. Ambas manos y reparar así el dolor de sentir una flecha clavada en su rostro.

-¡No sé como lo harás…!-No termino de decir la frase cuando se oyó un agudo silbido, miro a Ker y este están ya más relajado, la flecha habia traspasado la fruta mojando así el pelo de la kajira con sus jugos colorado cayendo sobre su cabeza. Ker le hiso una señal a la kajira para que fuera por la flecha antes de regresar, la joven quien sonriente corrió de nuevo de regreso.

      La kajira regreso agitada y emocionada alabando al libre por su destreza, aunque algo manchada de la fresca fruta, Himilse, al verla regresar tan excitada por la emoción de haber salido ilesa se detuvo ante la joven quien había olvidando ponerse de rodillas, por lo que este la cogió por el cabello tiro fuerte de ella haciéndola caer entre sus fuertes brazos y allí, la beso tan fuerte como solo un Goreano sabe tratar a una esclava, la Joven gimió y se retorció de placer entre sus brazo por lo que Himilse se rio con ganas.

      Unos aplauso pausados y de forma lenta se oyeron  cerca, a lo que ambos libres e incluso kandra se giraron para ver de quien provenía. Un hombre alto y de piel oscura, se acercaba era quien había estado presenciando desde su barco la escena de Ker y la kajira; en cuestiones de inhs  el hombre se había bajado de su barco y llegado al muelle, y ahora estaba cerda de ellos, el hombre miro de manera seria a la kajira quien callo rendida a los pies de este ruborizada y temblando, la pobre no dijo palabra alguna; Ker y Himilse se miraron sin dudas ese era su amo.

-¡Tiene una bestia muy obediente además de hermosa… Libre…!- Himilse se quedo a la espera de un Nombre.

-¡Necesito un primer espada para así formar parta de mi tripulación!,- Dijo mirando la espada que colgaba del cinto de Himilse, quien sin duda conocía su procedencia, -¡La tierra está protegida sólo por las espadas de los propietarios más fuertes en los alrededores.! -A diferencia de Ker que poco sabia de las casta y lo que representan en cada Ciudad.

-¡Un arquero no creo que nos sería de gran ayuda!- Le dice elevando con desden una ceja y mirando a Ker quien se acomodaba el arco otra vez sobre su hombro,

-¡Pero viendo tu destreza jovencito;  me interesa tenerte en mi barco; Aunque sea para limpiar la cubierta!. -Hemilse y el Libre rieron ante el comentario, a lo que Ker les miro con desprecio, pero se limito a callar, sabía que su lengua podía meterlo en líos

- ¿Muchacho cómo te llamas?- le pregunto mientras miraba el ave volver a posarse sobre el Hombro de Himilse y repetir su nombre con voz chillona.

-¡Kerrr kerr, arrr arr!

Ker le miro y la azuzo para que se callas.

-¡Soy Ker The Lydius, y usted…es?!- Ker se paro frente al hombre, su altura imponente le hiso estremecer, mientras acomodaba su carcaj sobre su hombro miro a la pequeña kajira ahora arrodillada a sus pies posando de una manera especial en su presencia, aunque con el pelo algo empegistado por el jugo de la fruta que comenzaba a secarse y las moscas a molestar. Sonrió al verla de esa manera, pero sacudió los pensamientos de su mente al pensar que sería de ella si supieran que ella es en realidad  una mujer.

-¡Tienes un Nombre muy grande!- dijo mientras le miraba de cabeza  a los pies y justo allí se detuvo.

-¡Incluso tanto o más que tus… botas…! – elevo una ceja interrogante, Ambos se miraron con seriedad Ker con desafío en sus claros ojo, Himilse fue quien rompió el incomodo momento riendo y palmeando la espalda de Ker, tanto que casi lo hace trastabillar.

-¡jajaja...si eso mismo le digo al chico, tal parece que se la robo a un norteño,  pero Capitán… es un joven fuerte y sin dudas podrá hacer mejores cosas siendo parte de su tripulación.! -Himilse trato de desviar la tención del joven muchacho.

-¡Soy Aron Thorr, Capitan del Tarn Negro,!- Se presento mientras no dejaba de mirar y poner incomodo a Ker. ¡Lo sé, es por eso que deseo se unan a mí! – ¡Se giro ahora para enfrentar a Himilse, Ker quedo sorprendido, su suerte estaba cambiando, tal vez pronto no tendrá que pasar ni un día mas en esta horrible tierra y al fin y al cabo regresaría a su querida tierra.

-¡100 tarsk de cobre por tus servicios… y a ti veinte fracciones de tarsk!,- le dice sin inmutarse ante la expresión del joven.

-¡Excelente Mi Capitán, pero debe saber que necesito algo mas ya que me hospedo en una costosísima posada y como vera no soy de estar incomodo! - Himilse miro a Ker a la vez que le guiñaba un ojo, Ker enarco una ceja, negando mientras les seguía con dirección a la taberna;  a decir verdad lo que le ofrecía no estaba tan mal, considerando que ya la pequeña fortuna casi se la había ido desde que llegase aquí, sin dudas le demostraría a ese Tonto Capitán que bien podría ganar mucho mas, y eso sin dudas no descansaría hasta lograrlo.-

#Definición y uso en las cuentas en Gor#
*Hay poca que estandarizan los tipos de cambio en todo Gor, estos tipos varían de ciudad en ciudad. Los banqueros, o literalmente comerciantes de monedas, intentan normalizar el tipo de cambio en cada Feria de Sardar, pero nunca lo logran, aunque ciertas monedas son respetadas y aceptadas en todas las ciudades civilizadas, estas incluyen monedas como los tarns de oro de Ar, Ko-ro-ba y Puerto Kar, staters de oro de Brundisium y los tarsk de plata de Tharna.

                En Gor la unidad básica monetaria es el tarsk, de cobre o plata. Cada ciudad decide sobre la proporción entre ambas monedas. Una fracción de tarsk es la unidad más pequeña de moneda. Desde cuatro a veinte fracciones de tarsk equivale a un tarsk de cobre, de cuarenta a cien tarsks de cobre equivalen a un tarsk de plata, diez tarsks de plata equivalen a un discotarn de oro. Los discotarns de oro también se fabrican con doble peso. Algunas monedas se pueden dividir en fragmentos para hacer el cambio. Una moneda tiene aproximadamente 1,5 pulgadas de diámetro (N.T.: 1,5″=3,81 cm.) y 3/8 de pulgada de espesor (N.T.: 3/8″=0,95 cm.). Hay un tarn o un tarsk en una cara y normalmente una letra para identificar la ciudad de origen en la otra. No hay papel moneda en Gor.

*Traducción: Azazel Longfall



CONTINUARA...



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lunes, 30 de noviembre de 2015

Ker The Lydius (Capitulo 10)

Un peculiar encuentro…

      Esa mañana Ker se había despertado sobresaltado, en su mente aun estaban vivos las recuerdos de una lucha entre ella, una joven estudiante, quien había visto a una mujer de la alta sociedad y junto esta  unos bandidos que habían logrado sacarla de su fiestas de graduación…o más bien ahora que lo pensaba bien eran tipo de otro planeta, su visión se tornaba borrosa apenas recordaba, un hombre alto, tez oscura, una mirada fría y calculadora, el collar de esa mujer… en sus oídos aun retumbaba sus palabras,  minutos antes de quedarse dormida cuando escucho una voz, diciendo:


-¡Es ..Igual a su Madre! – algo en él, le sonó familiar.

     " Ella había acudido a esa fiesta donde todos celebrarían el último día como estudiantes del último año de Ciencias Veterinarias.

-¡Oh vamos niña que se hace tarde!- le había dicho su madrastra al ver que no salía del baño...

-¿Por qué tanto apuro igual siempre llegamos tarde a todo?- se encamino hacia su habitación dando un portazo, se había quemado detrás  del cuello con la maldita plancha de alisar el pelo. Ya ella no tenía el mismo entusiasmo que sintió la noche anterior cuando junto a sus compañeros de clases, se había ido a celebrar hasta casi salir el sol de este día, el intenso dolor de cabeza, tenían a  Jo de muy mal humor.

-¡Ven déjame ver, niña te pondré un pedazo de cebolla y asi se te calmara el ardor!

-¿Cebolla? ¿En serio?- le miro con ojos llenos de ira, Jo bufo y se lanzo sobre la cama acolchada y hundió su rostro entre las almohadas y grito tan fuerte que se quedo sin aliento y con el grito se sintió menos tensa y menos enfadada. Se giro sobre la cama y miro el techo de su cuarto,  de repente el mundo se le hacía menos grande y con menos peso  sobre sus hombros… Enseguida una mueca surco sus labio y comenzó a reír, se levanto y sentó en el borde de la cama  descubriendo así que Ana su madrastra la miraba mientras apoyaba su hombro en el vano de la puerta de una manera despreocupada y como si aquel berrinche de Jo le fuera tan  natural.

-¡No has cambiado nada niña!..¡Vístete Jo que es tarde, tu padre nos espera abajo, y sabes que no le gusta esperar!

      Habían llegado a tiempo el lugar estaba concurrido y las alfombra estaba de los mas coqueta en la entrada, Jo llevaba en su brazo su toga y en la otra mano junto a su pequeño bolso de manos del cual su madre le había insistido llevar, para que así luciera como toda una joven señorita. Jo estaba acostumbrada a usar morral, chamarra y jean, aquello era algo nuevo aunque solía usar faltas y tacones, aquel día llevaba unos tacos muy altos pero le asían lucir bien sus ya largas piernas, agarrada del brazo de su padre quien era en realidad su tío, ya que Jo nunca conoció  su verdadero padre dicen que él se había ido a un largo viaje y que nunca más volvería y así fue. No se supo de él mas, al tiempo dijeron que el avión donde viajaba se había estrellado y de él solo había quedado el collar que ella llevaba consigo siempre, un dije en forma de corazón con un garabato en el centro en forma de una flor con muchos pétalos. Flor que conocería más adelante.

      El discurso de graduación se había extendido mucho más tiempo de lo establecido, el hecho era que mucho  habían sido nombrados Suma Cum Laude, con honores y primeras posiciones a Nivel Nacional; y Jo estaba entre ellos, pero ella solo se limito a decir unas pocas palabras sin siquiera haberlas ensayado y aunque era una mujer de muy pocas palabras era claras a la hora de expresar lo que realmente quería decir; sus padres se habían puesto de pie orgullosos cuando ella les agradeció y más aun por el silencio que  hicieron en consideración a la pérdida de sus verdaderos padres, y fue en ese preciso momento en que Jo ve entre la multitud un rostro, de entre muchos pero en él había algo mas allá, algo en ese rostro  le llamo la atención, en él se dibujaban duras facciones, era un hombre de piel  oscura y cabello corto  casi al estilo militar, el hombre la mira entre la multitud, un caballero elegantemente vestido que destacaba entre tantos, también se fijo que iba acompañado de una elegante y alta mujer cuyo rostro iba velado, algo extraño en América, pero no hizo caso ya que en la universidad había varias chicas de procedencia árabes y los asocio a ello, siguió el eterno minuto mientras cada vez se sentía mas y mas observada y nerviosa, creyó que desmayaría por la tensión acumulada en la boca de estomago, cuando volvió a recorrer al público con la mirada, ese extraño hombre aun no dejaba de mirarla, hizo un gesto y se inclino hacia la dama que le acompañaba y le murmuro algo cerca de su oído, la mujer también la miro, sus ojos se posaron en ella con cierta calidez y un brillo especial, algo nunca visto, aquel resplandor le cejo por escasos segundos pero basto para calmarla un poco y reordenar sus pensamiento, sacudió la cabeza para despejar sus dudas y termino su discurso dando las gracias y sonriente bajo apresurada  la escalinata tras los aplausos y ovaciones de sus compañeros de clase. Jo ruborizada y un tanto mareada se acerco a los brazos de su madre quien la esperaba con los brazos abiertos dejándose abrazar, allí se sintió por un instante segura pero extrañamente sus presentimientos le seguían atormentando. ¿Quién era ese hombre? ¡No era el padre de ninguno de sus compañeros! ¿Por qué la puso tan nerviosa? El pensamiento y la sensación extraña permanecieron con ella hasta terminar la ceremonia de entra de los títulos y diplomas.

      La recepción seria en el viejo salón del Hotel Belrich de la calle principal de la ciudad, para llegar allí los llevaría uno de los transportes de la universidad, sus padres le habían dejado allí ya que ellos irían antes a brindar y a sacarse la foto del grupo en el auditorio de la universidad, así para cuando ellos llegaran los familiares y amigos les esperarían en el salón el hotel.

-¡Vamos Jo apúrate o no saldremos en la foto! – le había gritado Carol su mejor amiga mientras corría adelantándose entre la multitud, Jo sin apoyo se,  limitó a ir despacio por sus altos tacones.

-¡Demonios mamá te lo dije, no debí ponerme estos zapatos! -Se reprocho en vos baja mientras corría a lo que los altos tacones le dejaban, la toga también era un estorbo entre la multitud y los demás transeúntes. Que corrían en todas direcciones, mas de una ocasión Jo dejo salir el estuche con el titulo por algún tonto recién graduado que la tropezaba.


1…2…3.”CLASE …2000”   YEY!!!!





      Gritaron todos lanzando los birretes por lo alto, las caras sonrientes y los abrazos de alegrías se sumaban a las lágrimas por los bellos recuerdos que quizás no volverán.

-¡Recuerda Jo nunca dejes de creer en tus sueños, linda..! sniff sniff* gimoteaba Carol mientras la mantenía abrazada, Jo también lloraba, ese día su mejor amiga no asistiría a la fiesta de celebración ya que se iría ese mismo día a Australia a estudiar un postgrado en ciencias avanzado, además de un curso de ingles, su vuelo se había adelantado por lo que solo le dio tiempo a tomarse la foto del grupo.

-No olvides enviarme las fotos ok, si? Te paso mi móvil en cuanto este instalada.. ¡JO,  Jooo mírame! 

-Le sujetaba de los hombros y la sacudía con ternura. –¡No será más que un par de años, volveremos a estar juntas amiga… Te quiero! -Se volvieron a abrazar.

-¡Y yo a ti!

      Ya se encontraban Todos en el bus, cantando y casi listos para arrancar cuando Jo, entretenida miraba por la ventanilla del bus, estaba sentada sola, mira a través de la ventana una figura familiar… “Su Madre” Jo parpadeo varias veces, volvió a mirar y esta vez estaba segura “era ella”, hecho a un lado el birrete y dejo el bolso sobre este,  se apeo del autobús, tropezándose con el chofer quien iba subiendo en ese preciso momento, casi se cae al bajar, corrió entre las gradas,  no estaba loca ella era su madre Jhosephin así se llamaba igual que ella, Jo olvido que llevaba los altos tacones pero como estos se enterraban en el césped de la enorme cancha no le fueron problemas esta vez por  la altura, si sin dudas era ella, esa era la sensación que sentía en el estomago, la sensación de ser observada ella había vuelto, se había dignado a venir a verla graduarse en su rostro se dibujo una sonrisa tonta, el corazón de Jo latía con fuerzas, pero por qué no se acerco a ella en el acto, la miro entrar en los vestidores de debajo de las gradas principales corrió hasta allí, bajo sin pensarlo por las escaleras de cemento esta vez se detuvo para quitarse los zapatos y poder así correr más aprisa…

Josephin , espera Josep..Mama.. Soy yo…! Grito sin percatarse de lo que estaba haciendo.

      Al llegar al vestidor Jo se percato demasiado tarde que había cometido un error, un error que por el deseo y la añoranza de volver a ver a su madre le hizo correr tras esa ilusión sin que nadie se diera cuenta de a donde coño ella se había largado o si llegaría o no a la recepción.- cruzo empujando la puerta al vestidor y lo encontró vacío, un ruido a su espalda le indico que no estaba sola, su corazón se detuvo en seco.

-¡No,  señorita Rodríguez, no soy la Dama Jhosephin …su madre! –le respondió una voz que escucho detrás de ella, justo cuando había entrado, enseguida se giro de inmediato al oír la suave y sensual voz, con un extraño acento nada familiar para la joven,

-¿Qui... Quien es usted?- Jo estaba de pie delante de una mujer de mediana edad, alta y con las facciones muy parecidas al recuerdo que ella guardaba de su madre, la diferencia era que esta joven mujer tenía los ojos azules, y no color avellana como los de su madre; lo que más le llamo la atención y por lo que creyó era ella, fue su larga melena negra y ondulada, la mujer vestía de manera elegante y llevaba un vestido largo ajustado al cuerpo, denotando una estrecha cintura y amplias caderas, sus grandes pechos bailaban bajo la tela, sin dudas no llevaba brasier; no tenía el rostro cubierto y su maquillaje era algo exagerado,  pudo ver que ella llevaba un chal que cubría su cuello, pero hacía calor, en chal tendría un propósito; la mujer se giro sonriente y desenrollo el chal dejando ver en torno a su esbelto cuello un collar de acero esmaltado, el mismo tenía un precinto con un pequeño candado, el cual pudo ver cuando la mujer se levanto el cabello para sacarlo de la tela y además tenía  una argolla al frente;   y mientras daba un paso adelante tras esa mujer aparecieron dos hombres enormes vestidos de una manera tan rara, como si hubieran salido de una película de Los 300`s; los hombres se pararon a  cada lado de la estrecha puerta por donde sin dudas no podría pasar corriendo sin que uno de ellos le atrapara al paso. Vestían con sendas túnicas abiertas en el pecho en forma de V, llevaban un cinturón de cuero regio  con argollas de donde prendían cuerdas, cadenas y una especia de látigo o fusta, si Jo, no estuviera ahora tan nerviosa se habría reído de ellos, llevaban sandalias atadas hasta las pantorrillas sin dudas era algo salido de una película antigua.   

      Luego, en cuestiones de segundo, les precedió otra mujer vestida también elegantemente pero su vestido era más antiguo, con volados y corseé, su amplia falda costo y se resistió al entrar por la estrecha puerta;  velado su rostro,  lucia de manera vaporosa, pero aun así era una dama elegante y muy hermosa tuvo que reconocer, y a diferencia de la otra mujer esta llevaba el caballo recogido en un laborioso moño alto y con un chal sobre el cubriéndolo, era la misma que antes viera en la entrega de su diploma, era la misma mujer, pensó cuando tras ella apareció un hombre alto y fornido, ahora se veía mucho más fuerte y arrogante en ese traje de taller, la corbata estaba floja y el ultimo botón suelto,  al principio no le reconoció luego miro sus ojo oscuros,  tan llenos de seriedad y poder, Jo sintió como todo su cuerpo se paralizaba, ¿Pero que hacen ellos aquí? ¿Acaso se trataba de una broma de muy mal gusto? Jo intento reír y miro a todos a su vez, la Mujer que ella siguió creyendo fuera su madre, reacciono al oír un tronar de dedos y enseguida se poso delante del Hombre moreno y se puso de inmediato de rodillas, sin importarle el vestido ni la gente que allí había;  se inclino poniendo su rostro a la altura de la mano extendida del hombre, este le mostró la palma para que ella la besara, la joven lo hizo con tanta pasión, como si se tratara de su santidad el Papa.
Jo sorprendida miro aquello y frunció las cejas;

-¿Qué.. Que es todo esto? ¿Quién es usted?- ¿Qué quieren? ¿Y tu Cómo saben mi nombre?– sin entender que sucedía Jo, con sus zapatos en la mano se encamino hacia la puerta resuelta a irse  y les miro, el hombre alto y moreno se aparto, dejándola pasar como si no le importara que se marchara. La joven arrodillada también se aparto moviéndose arrodillada, esta gimió como una gatita mientras lamia y mordisqueaba los dedos del hombre, Jo le miro y luego a los dos tipos parados en la puerta.

-Gracias! –respondió al pasar delante del Hombre moreno, siguió su camino pero los dos hombres la sujetaron de sus brazos y le inmovilizaron si el mayor esfuerzo."

      Una risa tras ella le hizo aflojar las rodillas,  fue en ese momento cuando JO comprendió que no iría a la fiesta de su graduación, y que de hecho no volvería jamás al lado de sus Padres.







 





Continuara...


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lunes, 23 de noviembre de 2015

Ker The Lydius (Capitulo 8)


Continuación del Capitulo anterior


     Es una espectacular mañana, el aire que allí se respiraba era en verdad abrumador, tan cargado de energía y de nuevos y mejores sentimientos, Jo se sentía en verdad con cada día un paso más cerca de la libertad, de lograr regresar de donde ya llevaba tiempo lejos. Aun era temprano cuando decidió salir de sus aposentos, el rugir en su estomago le recordó que no había ingerido alimento alguno más que las bebidas de la noche anterior; se encamino con su carcaj y su arco en su hombro, se calo el extraño capuchón de su viejo y raido saco y se subió el turbante a fin de cubrir sus delicadas facciones.

      Jo, ahora Ker Bajo los peldaños que conducían a la parte posterior de la taberna "El Pequeño Vulo", de allí se dirigió por un largo y extenso pasillo que le condujo hacia el centro de un extenso jardín, inspiro hondo llenando sus pulmones ahorahh limpios del humo y hedor de la taberna, logro encontrar la salida y llegar a un callejón, que sin dudas la conduciría al centro de la ciudad. Aun estaba oscuro, pero ya se veían transeúntes en las calles empedradas de Puerto Kar, los puestos en el mercado comenzaban a abrir, y las kajiras a colocar los toldos e izar las pieles para acomodar allí las mercancías ofrecidas. Camino mientras se familiarizaba con el lugar, las personas incluyendo las bestias apostadas en los puestos le miraban con curiosidad, Ker se reía bajo su turbante y es que aquel aire de forastero le venía bien.

     Había encontrado un lugar cerca del muelle de Puerto Kar donde poder estar y esperar a que los puestos donde podía abastecerse para comer algo, abrieran, desde allí miro a un viejo anciano tirado en la orilla del muelle al parecer había dormido allí, a su lado solo habían escombros restos de lo que pudo ser un pequeño vulo o incluso un urt devorado y escupido sus hueso; Jo se estremeció de asco de solo pensar en eso, pero así era la vida en esta dura y fría ciudad, donde el poder prevalecía, donde la espada era la que hablaba y la sangre respondía, miro como los libres piratas en su mayoría bajaban de los barcos atascados en los muelles, líneas de esclavos eran bajados con la mercancía a cuestas, estos eran hombres fuertes rudos e incluso parecían de otro lugar, debido al color de su piel y tamaño, Jo les evito, ya que sabia por vivencia propia que aquello podría causarle líos, aun extraño o mas bien familiar ruido llamo su atención al levantar la vista miro a un extranjero quien también descendía de uno de aquellos barcos comerciales, quizás alguien que pretendía quedarse por un largo tiempo en puerto Kar. El ruido que llamo su atención era la de una extraña ave, quizás extraña para este mundo pero no para Jo quien sabia que animal era, una Guacamaya del Amazonas, “La Tierra” aquel podría ser el hombre de quien Marleene la esclava quien le había enseñado bien el idioma Goreano y sus costumbres, pero no podía estar tan de buena suerte.-

     Jo se mantuvo tranquila pero su corazón latía con fuerzas ella realmente deseaba salir de este mundo, pero un error y le costaría caro y tiempo perdido. Le siguió con la mirada hasta ver que el hombre se detuvo en la entrada de la taberna ubicada en el muelle, dejo caer de sobre su hombro un enorme saco de piel en donde supone cargaba sus pertenecías. Jo saco de su carcaj una deliciosa fruta de larma y la mordió, mientras no quitaba la vista del hombro del hombre en donde tenía el animalito, el cual al parecer, percibió el aroma en el aire de la fruta y comenzó a moverse de un lado al otro y haciendo intentos de abrir sus largas y coloridas alas, Jo se sonrió a media, sin dudas el animal tenía hambre, dio un mordisco más pequeño a la fruta solo para arrancar un tajo y cogerlo así entre sus dedos, se bajo del barril donde ehns antes estaba sentada, y camino hacia el sujeto, desde atrás le entrego la fruta al loro, el cual lo cogió con delicadeza de sus dedos y luego sostuvo entre una de sus bien afiladas garras mientras le devora de a trocitos, el hombre al sentirlo, se giro sin ninguna alerta y se sonrío ampliamente al ver al joven y más bajo chico.

-¡Saludos… ahh..? – Le miro con una ceja levantada al ver las extrañas ropas que Ker llevaba y siendo este un lugar tan caluroso.

-¡Ker….! -se presento mientras miraba al animal sobre el hombro del hombre quien dilataba las pupilas mientras comía. Tosió un par de veces para hacer que su voz sonara más grave de lo normal

-¡Ker The Lydius, a sus órdenes. Libre...!?

-¡Valla…que curioso..! Soy Himilse Ioerbeles.. y no me vendría mal tu ayuda! -Le miro de pies a cabeza y con un extraño brillo en sus ojos, aquello, le causaron a Ker un extraño presentimiento pero no hizo caso, lo asocio al hambre que sentía.
–¡Ja, ja ...y él …es Mi Capitán, ummm!-Le dijo mientras acariciaba al ave en su hombro 
-¡Veo que ya serán muy buenos amigos! - Le dijo sonriendo.

     Himilse era un hombre alto vestía con una túnica oscura, que consistía en pantalones y un enorme saco aunque de mejor corte y calidad de tela que la que Jo llevaba; en su cinto brillaba la empuñadura de una flamante espada, sus rasgos eran toscos aunque había que reconocer que era bien parecido, de tez bronceada, y ojos verdes y enormes, usaba el cabello alborotado medio largo, y se cubría la cabeza con un extraño sombrero, quizás para este mundo, algo poco usual pero al fin y al cabo le daba un aspecto misterioso y soberbio.

-¡Un nombre conveniente!- Respondió Ker mientras le daba otro trocito de Larma al Loro, el cual cogio con el enorme y afilado pico, mientras le miraba de lado y con sus pupilas completamente dilatadas.-                                                                                                                  

-¡Que? ...No le has oído dar órdenes, jajajaja! -Rio al bromear acerca del ave, a lo que Jo también sonrío pero este no lo vio ya que cubría su rostro con mugre y el turbante calado hasta el cuello.

-¿Es usted Capitán de uno de estos navíos?- pregunto haciendo énfasis el el barco de donde desembarco enhs antes.

-¡Que! Ah no, no jaja yo no soy Pirata, ¿O acaso tengo pinta? -Jo le miro avergonzada por su torpeza, y más aun porque él se dirigió con un tono de voz alto y fuerte, y le miro serio;  pero la tensión duro poco ya que el volvió a romper el silencio con una carcajada estruendosa a lo que el Loro también bramo diciendo algo en un idioma extraño para Jo.

-¡A ver Ker, ayúdame a encontrar un buen lugar donde pueda hospedarme y te pagare bien , veo que al igual que yo no llevas mucho tiempo aquí o si? -Le miro y sobre todo por el pequeño arco que llevaba en la espalda.

-¡Eso no te ayudara a defenderte de ningún ladrón de Puerto Kar, Si quieres mi opinión! -le decía mientras se encaminaba hacia el muelle.
 -¡Y si no te cuidas pronto acabaras como ese sujeto! -Dijo a la vez que señalaba con un gesto de la cabeza al viejo mendigo, quien se había arrastrado hasta casi los pies de Ker quien se sobresalto al sentir sus callosa manos rosar su tobillo.

-¡Heyyy, aléjate! -le dijo siséate, mientras el hombre la miraba ahora con una sonrisa algo perversa, y desdentada. Jo se estremeció de nuevo aquel hombre le había tocado,  y esa sensación le persiguió durante bastante rato, se alejo de él y miro a Himilse quien le arrojo un pellizco de Tarsco a las manos extendidas del pobre y desafortunado hombre.

-¡Ven vamos Ker, también muero de hambre, nos vendría bien una cerveza y algo de carne seca! – Ker a eso le dio un buen sentido, asintió y le ayudo con su saco, debió hacerlo puesto que Himilse se había adelantado deliberadamente y dejando el pesado saco en los pies del Muchacho, con el que casi tropieza al no verlo -¿Pero qué demonios llevaba este hombre en este maldito saco? pensó para sí mientras corría tras él, en dirección hacia la posada donde el mismo también se hospedaba.-

     Ker se había adelantado, al llegar a la posada se detuvo y lo sobrepaso para empujar la pesada puerta y esperar a que Himilse le presidiera, este se detuvo un instante y miro el alto edificio, giro expectante hacia ambos lados de la empedrada calle, y luego miro a los ojos a Jo, solo fue un instante, pero Jo penso que en esa mirada aquel hombre le había leído mucho mas allá de lo que ella podría imaginar, se sintió extrañamente descubierta, pero era algo absurdo, aquel hombre no podía saber quién o qué era él. Bajo su mirada justo en el momento en que Himilse cruzo el vano de la puerta y el Loro removió sus alas en un extraño sacudir, fue para Jo como un "deja Vu".

     Enseguida acudió a ellos la esclava Arrela (ah-rehl-leh), a la que Ker siempre le pronunciaba el nombre a su mejor manera y la joven en un susurro siempre le mostraba como debía pronunciarlo, a lo que Ker siempre le ponía los ojos en blancos, hasta que colmo su paciencia.

-¡Eres una tonta esclava y te llamaras como yo quiera, soy tu amo, o no? -La joven solo se limito a sonrojarse y se humillo  agazapados a sus pies.

-¡Jajajaja! eres un amo cruel jovencito, llegarás a ser un buen marinero, no me cabe la menor duda!. ¡Trae una jarra de cerveza bien fría niña, y una bandeja llena de carnes y queso…!-Ker se ruborizo, le había escuchado, el solo se encogió de hombros, no dando mayor importancia. Se habían sentado en una mesa baja alejada del bullicio y de las miradas de los habitantes y empleados del lugar, pero aun así otro nuevos comensales se sentaron en la mesa contigua. La kajira se había esmerado en servirles pero ninguno de los dos noto tan siquiera su presencia, ya que a Himilse le interesaba conocer más acerca del joven Muchacho.-



-¡Y dime Ker… a que viniste a Puerto Kar? ¡Lydius no estaba mal para vivir? ¿O vienes huyendo? -Ker casi se ahoga con un trozo de carne que recién estaba devorando con avidez, y lo paso con un trago de cerveza, que le hizo brotar lagrimas,  no le gustaba beber pero debía tomar algo o sé ahogaría, aquel sabor burbujeante la dio un nuevo ahogo por lo que se baño parte de sus ropas al bochar la bebida que le atraganto.

-¡Jajajajaja, vamos no temas jamás te delatare! -Bromeo Himilse, y de reojo miro a la esclava quien intentaba retener una risa divertida al ver al amo casi ahogarse. Ker también se dio cuenta por lo que la miro de manera fulminante, la pobre chica solo bajo nuevamente la mirada cubriendo su rostro con sus cabellos.

-¡No suelo huir de mis problemas, -Tosio un poco y hablo ronco por el cosquilleo en la garganta.-¡Si ese fuera el caso Libre Himilse; ¡Vine a Puerto Kar por razones de negocios!. ¡No he estado huyendo de nada, yo solo quería probar… algo nuevo.. Tener una aventura! -Le miro mientras carraspeaba por el mal trago que paso.

-¡Umm Aventuras?, de eso tengo yo mucho campo amigo, quizás te pueda llevar en alguna de mis travesías!- le dice mientras se acerca e inclina sobre la mesa guiñándole un ojo de manera confidencial y cogiendo una pieza de carne para llevar a la boca y devorar entera. Ker se reclino sobre el respaldo de su silla  y le miro algo intrigada, aquel hombre sin dudas seria alguien de quien debiera cuidarse en el Futuro, alguien por el que podría tener muchos problemas. Miro a la esclava quien aun tenía una sonrisa dibujada en los labios y tronando los dedos le hizo ademan de que se largara. Himilse noto el disgusto del joven y volvió a reírse de manera escandalosa y copiosa que retumbo en salón.

-¡Vamos Ker que es solo una pequeña bestia, jajajaja!, ¡No seas tan duro con ella, yo que tú la ataría a la anilla de mis aposentos!.- Dije esto a la vez que sacaba un enorme pipa, la cual lleno con algo de  kanda, encendió y aspiro hondo, a la vez que se reclinaba en su asiento satisfecho de tanta comida, le miro con ese brillo en los ojos que volvió a hacer sentir mareada y extraña a Jo.

     Desde ese momento Ker y Himilse habían comenzado una peculiar amistad, la cual traería muchas más aventuras de las que Jo podría esperarse, en esta ciudad tan llena de misterios y de donde no sabía que les depararía al salir el Torvis…







Continuara...












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